LOS DERECHOS HUMANOS: UNA CUESTIÓN DE TODOS
Desde la crítica al orden feudal realizada con las revoluciones burguesas y la posterior lucha obrera, el derecho al voto femenino, los derechos de minorías raciales o religiosas, la búsqueda de los derechos civiles y los movimientos de liberación nacional, miles de hombres y mujeres han entregado su vida por la búsqueda de mejores condiciones de vida y asegurar un futuro en condiciones de igualdad para sus semejantes y de respeto por los otros.
En ese sentido, los derechos humanos son un logro ante las condiciones que habíamos heredado del Antiguo Régimen, y nuestra sociedad en tanto dinámica y cambiante, requiere de personas que permanentemente estén repensando sobre su realidad para enriquecerla y transformarla.
CIUDAD BOLÍVAR: UN CORAZÓN QUE LATE
La realidad que constituye la localidad 19 es cambiante en cuanto a su población, de allí que se renueve constantemente y por lo tanto sus realidades son multiculturales; esta misma riqueza se constituye en una tensión entre antiguos hábitos y nuevas perspectivas de acentos, gustos, razas, credos, estéticas, posicionamientos políticos, etc. Es allí, precisamente, en donde la lucha por un mundo construido a muchas manos adquiere cada vez más sentido, pues la multiculturalidad es un plus que dinamiza la realidad.
LA JUVENTUD ESTANCINA: UNA LLAMA VIVIFICANTE
Los jóvenes de Ciudad Bolívar son heterogéneos como su localidad, buscan nuevas maneras expresarse, viven y transforman su cambiante contexto al ritmo de música, deportes, trabajo, bailes, contraculturas y sueños en construcción; paralelo a esto, son objeto de violencias y en algunos situaciones son sujetos que agreden, por eso son un potencial para promover y defender los Derechos Humanos.
JUVENTUD Y DERECHOS HUMANOS: UN EJERCICIO DE PODER
La tensión permanente entre el reconocer un deber ser de ética pública y un contexto de violencia que no fomentan este ideal, traza un punto de inicio, una situación problema a partir de la cual la interacción Juventud-Derechos Humanos posibilitan un cambio de mentalidad respecto a la convivencia y la transformación de conflictos.
Así pues, la formación y vivencia en la promoción y defensa de los Derechos Humanos está en buena parte en las manos de los jóvenes, pues ellos como todos los seres humanos, están constituidos por nuestra historia y, al mismo tiempo, son constructores de ella en tanto su capacidad de transformar el contexto.
EL CINE: UN MUNDO QUE MIRA AL MUNDO
La apuesta por un mundo diferente al statu quo es una inquietud permanente en los jóvenes de nuestro siglo; enriquecen, construyen y deconstruyen permanentemente nuestra cultura y uno de esos elementos que acrecientan su reflexión ha sido y es el cine, pues crea y recrea realidades y sueños.
Ese elemento crítico y propositivo del cine y su puesta en escena de nuevos mundos es el medio mediante el cual se elaborará una experiencia fílmica sobre el contexto social, político y económico de Ciudad Bolívar.
EL CINECLUB: OTRA FORMA CONSTRUIR CONOCIMIENTO
El Cineclub como una asociación de personas que estudian e investigan el cine como un medio de comunicación y como un arte, es un elemento didáctico que la escuela puede asumir como eje mediante el cual genera una reflexión permanente y la transformación de los conflictos que los estudiantes vivencias constantemente.
De esta manera, la juventud, el cine y los Derechos Humanos pueden articularse para lograr estudiantes críticos de su contexto, transformadores de su entorno y reflexivos de su práctica social.
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